lunes, 12 de julio de 2021

La fenomenología, una ciencia que ha de ser cultivada

La filosofía ha sido constantemente cuestionada como disciplina, en tanto, su pertinencia y sobre todo acerca del carácter científico de ésta. Esto mediante la comparación con las ciencias “duras” que se han consolidado como el prototipo de disciplina científica “esbozando al mismo tiempo un ideal de certeza indubitable frente al cual la metafísica, en la medida en que no empleaba la disciplina científica, parecía vana y dogmática” . Así que la pregunta queda abierta, ¿es la filosofía una disciplina científica?; a lo cual se ha contestado de dos maneras, por un lado se le ha descalificado como ciencia, en tanto que “intenta pensar lo incondicionado, más allá de la existencia aceptada de las ciencias que han prestado juramento arbitrariamente sobre objetos separados” ; por otro lado, se ha reafirmado y replanteado el carácter científico de la filosofía, así “Husserl concibe la filosofía como ciencia universalmente válida, al modo de la geometría y de las ciencias de la naturaleza, como ciencia que se desarrolla gracias al esfuerzo de generaciones de científicos, cada una continuando el trabajo de los anteriores” . Cabe destacar que la refutación husserliana a la crítica positivista, aunque a la vez hace una reflexión metateórica, no salta la concepción de ciencia ya establecida, si bien sí hace algunas precisiones y en base a ellas ubica a la filosofía como ciencia del ser. Antes de empezar con la argumentación a favor del carácter científico de la filosofía, es pertienente detenerse a considerar el por qué y el para qué de dicha empresa. ¿Qué pasaría si se deja de filosofar porque no es una actividad científica? ¿Para que quiere el ser humano cultivar la filosofía? Pues bien, las implicaciones de desvirtuar el papel de la filosofía llegar a la negación de la naturaleza racional del ser humano, ya que “el escepticismo con respecto a la posibilidad de una metafísica, el desmoronamiento de la fe en una filosofía universal como conductora del hombre nuevo, significa precisamente el derrumbe de la fe en la ‘razón’ entendida como la episteme que los antiguos oponían a la doxa” . De ahí la importancia de justificar y asumir a la filosofía como perteneciente al conjunto de las disciplinas científicas, que son cultivadas por el ser humano, es decir , “que la función, el papel de la filosofía misma y el papel de las ciencias en nuestra vida son del mismo género; que la filosofía ocupa el mismo lugar en el destino metafísico del hombre que el ejercicio teórico de la ciencia.” . Sin embargo, el contacto de la filosofía y las ciencias positivas ha aportado a la filosofía más de lo que podría pensarse después de leer los dos párrafos anteriores. Puesto que ha sido mediante este contacto, que la filosofía logró deslindarse de los fantasmas metafísicos del pasado, aunque ha sido este mismo contacto el que amenaza con anquilosarla. En palabras de Adorno, “el ideal conservado de la ciencia, que alguna vez ayudó a la filosofía a liberarse de las ataduras teológicas, se ha convertido en el interín, él mismo, en una ciencia que prohibe pensar el pensamiento” . Ahora bien, Husserl propone una forma de recuperar la posibilidad de pensar el pensamiento, sin que con esto sea un retractor de la ciencia, pues él mismo aclara que “no es que la evidencia del método científico-positivo sea un engaño y sus resultados tan sólo aparentes, sino que esta misma evidencia constituye un problema; que el método de las ciencias objetivas descansa sobre una base subjetiva, escondida, nunca investigada, cuya ilustración filosófica expone el sentido verdadero de los resultados de la ciencia positiva y, correlativamente, el verdadero sentido de ser del mundo objetivo, precisamente como sentido trascendental-subjetivo” . De hecho, “al intentar comprender la teoría de la intuición a partir de la teoría del ser, … Husserl va más allá de la ontología naturalista, que hipostasia el objeto de la física y concibe la totalidad de lo real según el modelo sólido de la cosa” . En este sentido, no niega a la ciencia positiva, pero precisa sus límites. Y refuta el carácter holístico de la definición empírica de la ciencia, el cual sostiene la identidad entre ciencia y ciencia empírica, pues declara que “toda ciencia tiene que partir de la experiencia , que fundar su conocimiento indirecto en una experiencia directa. Así ciencia auténtica y ciencia empírica son para el empirista una misma cosa” . La fenomenología se caracteriza como ciencia de la conciencia en tanto “el tema general de la fenomenología de orientación ‘objetiva’, la intencionalidad…“La intencionalidad es lo que caracteriza la conciencia en su pleno sentido y lo que autoriza para designar a la vez la corriente entera de las vivencias como corriente de conciencia y como unidad de una conciencia” . Dicha orientación objetiva se logra mediante la reducción fenomenológica que “es un acto por el cual la filosofía reflexiona sobre sí misma y ‘neutraliza’ en sí, por así decirlo, al hombre que vive en un mundo, al hombre que plantea dicho mundo como existente, al hombre que toma parte en este mundo” . “Consecuentemente, a pesar del carácter revolucionario de la reducción fenomenológica, la revolución que lleva a cabo sólo es posible en la medida en que la actitud natural tiene, en la filosofía husserliana, un carácter teórico” (p.192) Así es como finalmente, la fenomenología adquiere status científico y justificación para ser cultivada por el ser humano, en tanto “ quiere ser una ciencia descriptiva de las esencias de las vivencias puras trascendentales en actitud metodológica, y como toda disciplina descriptiva, no constructiva y no idealizante, tiene su propio derecho a la existencia” Teodoro W. Adorno Sobre la metacrítica de la teoría del conocimiento. Estudios sobre Husserl y las antinomias fenomenológicas. Caracas: Monte Ávila, 1970, p. 57 Id. Emmanuel Levitas. La teoría fenomenológica de la intuición . Salamanca: Sígueme; México: Epidermis, 2004, p. 189 Edmund Husserl. Crisis de la ciencias europeas y la fenomenología trascendental. México: Folios, 1984,p. 18. Emmanuel Levitas. Op. Cit. , p. 190. Teodoro W. Adorno. Op. Cit. , p. 59. Edmund Husserl. Op. Cit., p. 105. Emmanuel Levitas. Op. Cit. , p. 187. Edmund Husserl . Ideas relativas a una fenomenología pura u una filosofía fenomenológica. México: FCE, 1949, p. 48 Ibid., p. 198. Emmanuel Levitas. Op. Cit. , p. 191. Ibid., p. 166.

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