El superhombre es una de las categorías de la filosofía de Nietzsche que llamó mi atención, porque desde ella le habla a la humanidad, pero no como una masa anónima sino apelando a cada individuo. La pregunta es ¿qué quiere decirnos? Así es Nietzsche nos reta a salir del nihilismo, pero no plantea muchas soluciones, es decir, no prescribe, en lugar de esto nos habla de formas de hacer. En particular, el discurso nietzscheano es provocador e incisivo para lectores quisquillosos.
En este trabajo trataré de esclarecer quién o qué es el UM, para lo cual analizará sus atributos recolectándolos en varias obras de Nietzsche, hará algunas comparaciones, en ningún sentido ambiciosas ni exhaustivas, con algunos conceptos kantianos y alguno proveniente del argot popular. El formato de este trabajo es un tanto dialógico, pues confronta preguntas ingenuas y arriesgadas con respuestas un poco más analíticas .
Superhombre o rebeldía del ’no primitivo’
¿En qué contexto surge el UM? El UM aparece ante un mundo pagano que construye ídolos de piedra, inamovibles y de rasgos desdibujados.
¿Por qué filosofar con martillo? El aparente radicalismo anarquista del león destruye para construir; rompe significantes para redescubrir significados; libera al lenguaje de frases hecho para potencializar el carácter creativo del lenguaje, al mismo tiempo que del pensamiento y sobretodo del actuar.
El UM vive como un noble, cuyo concepto es otro de los que intenta rescatar de por entre el polvo y las telarañas de los viejos siglos, que no de los originarios. Para desatar este anquilosado significante –noble -, que nos remite no al concepto de nobleza, sino a un concepto que ciertos dialectos del español conjugan en el significante ‘junior’, entendido desde la norma como alguien de escasa experiencia y categoria , y por extensión, puede ser aplicado a quien se jacta de logros pasados y normalmente pertenecientes a antecesores, sin que la autoalabanza tenga ningún fundamento práctico en su actuar propio o cotidiano.
Este junior, arriba descrito, no sólo es irracional sino que también vulgariza la parte dionisiaca del hombre, al negarse a actuar por cuenta propia.
¿La razón engrandece a la sensibilidad?¿El UM es Apolo o Dioniso?
En la Antropología, se plantea que “la razón da al varón resuelto una fuerza que la naturaleza le rehúsa a veces”. Este planteamiento confiere mayor poder a Apolo sobre Dionisio.
Ante esto y pese al aparente radicalismo del león, el UM no pretende eliminar la parte apolonea de la vida humana que, usando términos kantianos, ha excedido su uso, sino que aspira a rescatar la parte dionisiaca que ha sido desprestigiada y mirada con horror para subordinarla a la razón; esto con la intensión no de destruir sino de reunificar el binomio humano Apolo-Dionisio.
Para Kant el hombre cosmopolita es el hombre racional que actúa conforme a la ley moral. En idea de una historia universal en sentido cosmopolita, Kant degrada la voluntad individual al orden racional del devenir histórico, en vista de que “las acciones humanas, se hallan determinadas, lo mismo que los demás fenómenos naturales, por las leyes generales de la Naturaleza” , además de que reduce al individuo a un velero que se mueve al hacer del mar social y el viento biológico, es decir, somete al Dionisio individual y humano al devenir del Apolo racional. Esto contrasta con la idea del superhombre de Nietzsche, pues éste sobrepasa la contingencia del mundo al adueñarse de sí mismo para prometer, es decir, sabe que su voluntad es duradera pese a la momentánea y cambiante existencia.
Imitando el estilo de Así habló Zaratustra, me permito enunciar a manera de relato metafórico el dilema Apolo-Dionisio: Dicen que decían los antiguos que sus ancestros dijeron que los humanos somos espíritus que caímos en nuestros cuerpos por accidente o desventura. Efectivamente, somos espíritus en cuerpos, pero también cuerpos con espíritu. Somos una afortunada mezcla mente-cuerpo, cuyos componentes lejos de ser mutuamente excluyente, son complementarios. Y como dijeron los clásicos, lo que nos hace seres humanos es nuestra naturaleza intermedia, que nos sitúa entre las bestias y los dioses. Cada persona es un cuerpo y es un espíritu al mismo tiempo. La sensualidad no excluye la espiritualidad o la intelectualidad, ni éstas a la sensualidad. Es, esta afortunada conjunción, lo que nos dota de humanidad.
Este dilema es resuelto en el Crepúsculo, donde Nietztsche da la alternativa vital propia del hombre: “Para vivir sólo es menester ser una bestia o un Dios –dice Aristóteles- Falta un tercer caso, es necesario ser lo uno y lo otro; ser filósofo”.
Caso de la promesa
Este caso permite dar cuenta del comportamiento esperado del UM, así como de su interacción con el mundo humano y con el Otro.
El hombre libre, el poseedor de una voluntad duradera e inquebrantable, tiene también, en esta posesión suya, su medida del valor: mirando a los otros desde sí mismo, honra o desprecia; y con la misma necesidad con que honra a los iguales a él, a los fuertes y fiables (aquéllos con quienes le es lícito hacer promesas) – decir, a todo al que hace promesas como un soberano, con dificultad, raramente, con lentitud, a todo el que es avaro de conceder su confianza, que honra cuando confía, que da su palabra como algo de lo que uno puede fiarse, porque él se sabe lo bastante fuerte para mantenerla incluso frente a las adversidades, incluso frente al destino .
¿El UM es un tipo de solipsismo que trasciende al mundo? La soledad del UM es particular y no absoluta ni trascendente; se trata de una valentía ante la contingencia del mundo, y de un compromiso con el proyecto individual del hombre que quiere ser. Su actitud frente al Otro es de indagación, asumiendo que su propia subjetividad es la perspectiva inevitable para acercarse a otro individuo. Este acercamiento no es meramente espacial, sino que busca ser moral y por lo tanto humano.
La voluntad del UM está sobre el exterior incierto y cambiante, en contraste con la buena voluntad Kantiana que para ser del todo valiosa moralmente le basta con sobrepasar sus propias inclinaciones que “tienen tan poco valor absoluto y tan escaso mérito para desearlas por sí mismas, que todos los seres racionales deben procurar liberarse de ellas por completo” , pues sólo la rección de la razón sobre el resto de la estructura subjetiva posibilita el acto moral, ya que “el acto del hombre es la actividad del alma según la razón” .
¿“Peca” Nietzsche de soberbia con el UM?, no lo creo porque asume con valentía que “podemos calcular nuestras fuerzas pero no nuestra fuerza. No son las circunstancias las que nos la muestran y nos la ocultan sucesivamente, sino que esas mismas circunstancias la aumentan o la disminuyen. Debemos considerarnos como una entidad variable, cuya capacidad productora puede llegar, en circunstancias favorables, al grado más alto. Conviene, pues, meditar sobre las circunstancias y observarlas con la mayor diligencia” .
En consecuencia, hacer una promesa es poner a prueba nuestra propia voluntad e incluso nuestra dignidad. Con lo cual, nos apropiaremos de la llave de la felicidad de forma legítima, pues “¿Qué es la dicha? La sensación que experimentamos cuando la potencia crece, cuando nos percatamos de que hemos vencido una resistencia”.
Consideraciones finales: ¿ha pisado, ya, el superhombre la tierra?, ¿hacer o no hacer escuela?
A pesar de lo exagerado que pueda parecer la filosofía con martillo, la rebeldía intelectual de Nietzsche, si bien busca desconectarse de la tradición más cercana a su tiempo, en última instancia aspira a conectarse con los grandes hombres, aquéllos originarios que por su acción se transformaron a sí mismo en nobles guerreros. Quienes con el paso del tiempo fueron olvidados dejando como rastro palabras huecas, que no son más que cáscaras vacías que cargan con el polvo de tradiciones trascendentes. El UM en su continuo devenir tendrá que romperlas para luego crear nuevas palabras que den cuenta de acciones vitales, pues “cuando el centro de gravedad de la vida no se coloca en la vida, sino en el más allá, en la nada, se arrebata a la vida su contexto de gravedad” .
Uno de los criterios de definición de un sabio o líder ha sido el hacer escuela, a lo cual Nietzsche nos responde: “¿Qué buscas? ¿Quieres multiplicarte, centuplicarte? Buscas ceros”, con lo que rechaza la mera reproducción intelectual, y tal vez biológica, cuando está fundada en términos cuantitativos . Asimismo ironiza falsos intentos cuantitativo, pues “en todos los tiempos se ha querido mejorar al hombre [… ocultando] tendencias muy diferentes […esto] ha corrompido al hombre, le ha debilitado y reivindica el merito de haberle vuelto mejor” . Esta crítica es propositiva, pues señala un criterio simple par distinguir entre lo bueno y lo malo, que permite trazar una línea recta hacia un mayor grado de bondad, es decir, hacia el mejoramiento del hombre:
¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de la potencia, la voluntad de la potencia, la potencia en sí.
¿Qué es lo malo? Todo aquello cuyas raíces residen en la debilidad.
De este modo, sobrepasa, entonces, la necesaria finitud temporal de su existencia sin buscarlo. Pues lejos de hacer una escuela de pensamiento, convoca a una forma de vida activa, ya que “la falta de individuos se expía en todas partes. Una personalidad debilitada, tenue, apagada, que reniega de sí misma, no es buena para nada, y menos que para cualquier otra cosa para filosofar” . Y lejos de buscar seguidores y solamente señalando falsos profetas, nos reta a trazar nuestra propia línea de dicha como ya antes algunos héroes y personas enteras lo ha hecho.
Bibliografía
Kant, Immanuel, Antropología, Madrid, Alianza, 2004.
-------,”Idea de una historia universal en sentido cosmopolita”, en Filosofía de la historia, México, FCE, 1987.
-------, Crítica de la razón práctica precedida de la metafísica de las costumbres, México, Editora Nacional, 1969.
Nietzsche, Firedrich, Así habló Zaratustra, Barcelona, RBA, 2002.
-------, El Anticristo, México, EMU, 1993.
-------, Aurora, México, EMU, 1983, 326.
-------, El crepúsculo de los ídolos, México, EMU, 1984, III.
-------, La gaya ciencia, México, Edivisión, 1999.
-------, Genealogía de la moral, Madrid, Alianza, 1972.
Junior, artículo enmendado, DRAE, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=junior (Consultado 8 de junio de 2010 )
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