domingo, 19 de septiembre de 2010

Kant y Aristóteles

Kant parte de un supuesto antropológico que universaliza: la razón. Para ello se deslinda de supuestos epistemológicos como el que llama el dominio despótico de la razón por parte de los dogmáticos. La tarea que plantea en el primer prólogo es de carácter ontológico: Criticar la razón especulativa desde sí misma. Expresado metafóricamente Kant parte de que la reina razón debe prescindir de la plebeya experiencia, para que así su tribunal sea real y no popular. Además, Kant hace algunas precisiones acerca de la redacción y de la impresión de la obra.
En el segundo prólogo, Kant enmarca su obra en un contexto científico: “si la elaboración de los conocimientos pertenecientes al dominio de la razón llevan o no el camino seguro de una ciencia, es algo que pronto puede apreciarse por el resultado”.
Concretiza más la relación entre la razón pura y la ciencia al dar casos específicos de ella: la matemática y la física que tienen a la lógica como propedéutica. Kant toma como prototipo de ciencia racionalmente fundamentada a la matemática, mientras que estereotipa a la metafísica como un caso de exceso en el uso de la razón especulativa, y por si no era claro el sentido de ‘exceso’ como un abuso o delito, el autor hace la siguiente precisión:
Los principios con los que la razón especulativa sobrepasa sus límites no constituyen, de hecho, una ampliación, sino que, examinados de cerca, tienen como resultado indefectible una reducción de nuestro uso de la razón, ya que tales principios amenazan realmente con extender de forma indiscriminada los límites de la sensibilidad, a la que de hecho pertenecen, e incluso con suprimir el uso puro (práctico) de la razón .
Aunque esto, aparentemente haría de la razón una diosa y no una reina ,
Llama la atención que Kant tiene un recurso de argumentación para falsear un argumento o posible mala interpretación de su obra, que es, en lugar de simplemente decir p no es q, desarrolla el argumento p, lo falsea, desarrolla el argumento q, demuestra su validez. Este proceso lógico muestra de forma práctica, lo que después Kant explicita discusivamente al deslindarse del dogmatismo, que sólo enuncia proposiciones simples afirmándolas o negándolas.
El primer prólogo de Kant tiene un carácter más fluido y cercano a una charla erudita, mientras que el segundo prólogo tiene un carácter mucho más estructurado. Finalmente, Kant , suponemos, entendía su propia obra, así que el punto de quiebre era trascender la subjetividad y alcanzar la intersubjetividad; Kant intenta este entendimiento general de su obra mediante el uso de un lenguaje o estructura de discurso más clara: buscando la unicidad del lenguaje lógico, con lo que argumenta y luego describe.
Aristóteles parte del supuesto antropológico de que todos los hombres desean saber, también del supuesto epistemológico de que entre los sentidos y la razón, ésta última es la fuente más abundante. Para esto desarrolla una argumentación más aterrizada que la de Kant, ya sea por claridad o por un supuesto ontológico que asume al hombre como un tipo de animal, un tipo muy particular, pero que finalmente es parte del reino Animalia.
A fin de cuentas, comparte con Kant la idea de que la experiencia no es del todo ontológicamente humana, pues, según Aristóteles es común a todos los animales, por lo que no es un rasgo definitorio del Hombre.
Aristóteles es bastante metafórico, pues para mostrar que “la sabiduría es una ciencia que se ocupa de ciertos principios y causas”, y que con ello esta por encima del arte que es experiencia, recurre a una analogía.
Sabio Siervo
Sabiduría Ciencias o artes
RAZÓN EXPERIENCIA

Aristóteles concede el rasgo de productividad a las ciencias, pero restringe el valor de la productividad. Con lo que argumenta que si bien la búsqueda de las causas primeras no es productiva, de ese rasgo ausente no se sigue que la sabiduría sea inválida. Y vuelve al simil con los animales, pues el hombre subsiste pero no es hombre si no accede a su parte divina.
Así, además de justificar la ciencia propuesta, introduce y limita los alcances de la primera causa: la material. Luego apela a la mitología
Aristóteles sigue un camino ascendente desde lo terrestre o animal hacia lo divino o final. Ejemplifica primero, luego hace analogía y nombre el tipo de causa. Asimismo, hace un recorrido histórico de las ideas partiendo de la mitología hasta su maestro Platón, también da una visión general de otras escuelas con quienes discute y apunto sus proposiciones.
Una clara semejanza entre ambos autores analizados y que guardan incluso con otros autores o filósofos es su postura antidogmática. Esta postura, si bien se manifiesta en forma de proposición al decir que p no es dogmatismo, o que dogmatismo no es filosofía. La principal demostración antidogmática es de carácter práctico, pues la obra de estos autores no son una acumulación de proposiciones simples, sino una estructura argumentativa que enlaza proposiciones, y cuyo principal valor es relacional y no proposicional, es decir, la válidez de la argumentación no está monopolizada por la verdad de las proposiciones, pues, además, recae en la síntesis y relaciones entre las proposiciones.
Bibliografía
Aristóteles, “Libro I (A)”, Metafísica, trad. María Luisa Alía Alberca, Madrid, Alianza, 2008. (El libro de bolsillo. Clásicos de Grecia y Roma)
Kant, Immanuel, “Prólogo a la primera edición”, Crítica de la razón pura práctica, trad. Pedro Ribas, México, Taurus, 2008.
Kant, Immanuel, “Prólogo a la segunda edición”, Crítica de la razón pura práctica, trad. Pedro Ribas, México, Taurus, 2008.

Exceso, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=exceso (Consultado 10 de septiembre de 2010)

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